¡Abrid las ventanas! - Escritora B. Pellizzer

segunda-feira, 22 de fevereiro de 2021

¡Abrid las ventanas!

 

Mi hija menor es de las que se despierta, abre todas las ventanas de la habitación para que entre la luz, para que entre el gato, para que los perros asomen la cabeza por el hueco pidiéndole cariño, en fin, para que la vida baila su ballet, como debe de ser...

 Es una sabia.

 Yo, criatura de las tinieblas, me enfado cada vez que, en el apuro de salir por las mañanas, necesito volver a cerrar las ventanas abiertas de par en par.

 Hoy temprano, cuando vi que la luz se escapaba por debajo de la puerta del dormitorio mientras ella desayunaba en la cocina, le pedí que no lo hiciera más, que no abriera la ventana tan pronto antes de irse a clase porque, inevitablemente, terminaríamos olvidándonos de cerrarla algún día.

 Ella, como casi siempre, se puso de acuerdo sin discutirlo.

Que quede claro que, «ponerse de acuerdo sin discutirlo» no quiere decir, ni modo, que ella cumpliría con el acuerdo

Fui al dormitorio para cerrar la ventana y me di cuenta de que el sol sale por ese lado. A las seis de la mañana, que es cuando ella abre las ventanas, él muestra el rostro amarillo detrás de los cerros como si se hubiera despertado con ella.

 ¡Es una belleza!

 ¿A quién le importa si esa ventana da a la calle y no debe quedarse abierta?

 Regresé a la cocina y le dije: «¿Sabes qué? Puedes abrir las ventanas tantas veces como quieras, solo trata de cerrarlas antes de salir de casa, ¿de acuerdo?»

 Ella estuvo de acuerdo sin discutir, pero esta vez, con una sonrisa –– bastante grande –– en su rostro.

 ¡Sed como mi hija menor! ¡Abrid las ventanas!

 Nota: la foto es ilustrativa. Por supuesto, no tuve la presencia de ánimo para fotografiar el momento.

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